La mar del Navia-Porcía


En la franja costera que se extiende de oeste a este, desde la playa de Penarronda (entre los municipios de Castropol y Tapia de Casariego) a la de Barayo (entre los concejos de Navia y Valdés) se localiza el espacio geográfico y área de actividad en la que faenan los pescadores de los cuatro puertos pesqueros de la zona Navia-Porcía, que se corresponden con unos 35 kilómetros de la costa occidental asturiana.


Ubicados en cada uno de los municipios que forman parte de este territorio: Tapia de Casariego (donde los trabajadores del mar se hallan representados por la cofradía de de pescadores "San Pedro"), Viavélez, en el municipio de El Franco (representado por la cofradía de pescadores "Santo Ángel de la Guarda"), Ortiguera, en el municipio de Coaña (representado por la cofradía de pescadores "Nuestra Señora de La Caridad") y Puerto de Vega, en el municipio de Navia (representado por la cofradía de pescadores "Nuestra Señora de la Atalaya").  Los cuatro dependen de la Capitanía Marítima de Luarca para el despacho de embarcaciones.


A día de hoy, la situación del sector pesquero en la comarca Navia-Porcía no difiere sustancialmente de la realidad regional; la disminución del número de embarcaciones (un 33% en los últimos quince años) y en particular aquellas de mayor tonelaje -y consecuentemente con un mayor número de tripulantes y autonomía para desplazarse a caladeros mas alejados del puerto base- son la nota significativa que caracteriza la actividad pesquera en los últimos años en esta zona del occidente asturiano.


Así, a largo de los últimos años la actividad pesquera ha ido perdiendo peso en la economía local y su incidencia en el empleo y en el PIB es cada vez menos significativo. Así las embarcaciones que tienen su base en el territorio representan el 13% del Principado de Asturias, no llegando el volumen de pesca desembarcado al 2% del conjunto de la región.


Son, además, características comunes a todos estos puertos el dedicarse a la pesca de bajura, definida por la utilización de embarcaciones de pequeña eslora y tonelaje, con una media de tres tripulantes por barco y de pesca al día (los barcos entran en puerto a diario), utilizando una amplia variedad de artes dependiendo de la estación del año y de la especie a capturar; sus caladeros y como consecuencia el esfuerzo pesquero se realiza, generalmente, entre la línea más próxima a costa (aguas interiores) y las 4 millas marinas.


Como en todo el occidente asturiano la entrada en vigor a principios de los años noventa del plan de gestión del percebe y años mas tarde el plan de explotación del pulpo, supuso una mejora sustancial en los ingresos de estos profesionales y un importante avance en la protección de estas dos especies, emblemáticas de nuestras costas.


Fruto de todo ello (artes de pesca selectivas, pesca al día y el esmero en la manipulación de las capturas) es la calidad de peces, moluscos y crustáceos que se subastan en estas cofradías, al tiempo que se garantiza la pervivencia de las especies y el ecosistema marino.